Análisis de la columna de ”El limbo de los tontos”

Francisco Umbral, autor de la columna titulada ‘‘El limbo de los tontos’’, inicia con un contexto sobre el limbo que el Papa Ratzinger eliminó. Luego, da su propia opinión en la última oración del primer párrafo: ”Pero uno opina, personalmente, que siempre habrá limbo, con un nombre o con otro…”. Esta opinión es la tesis del periodista español la cual es novedosa, polémica, clara, breve y concreta. Umbral continúa esa oración con una analogía, utiliza el parque de los barquillos como un ejemplo real para compararlo con el elemento ficticio de la columna, el limbo.

En su columna combina elementos ficticios con hechos reales. A esto se le llama argumentos por comparación o analogía y eso lo podemos ver especialmente en la cadena argumentativa y en el cierre.

Umbral empieza el segundo párrafo con un ejemplo real el cual era el cine de los domingos y, como habíamos mencionado anteriormente, el limbo como el elemento ficticio. También se puede ver otra analogía que el autor menciona en su columna: ”Al cine no íbamos porque costaba una peseta y al limbo no íbamos porque ya sabíamos que no había limbo.” Por otro lado, en este espacio, se nota uno de los elementos importantes de toda columna: la periodicidad. ”El limbo que nos enseñaban en el colegio era algo así como el cine de los domingos que decíamos el otro día.”. En la última parte de la oración, el autor hace referencia a una columna que escribió anteriormente la cual se refería al cine de los domingos.

Mientras, en el tercer párrafo, el autor hace un argumento de ridiculización al Papa Ratzinger que no realiza teologías como los demás Papas en otros tiempos. Sin embargo, en este apartado, también utiliza una analogía cuando menciona a los niños sin sacramentos, a los huérfanos, tal como lo dice Umbral, ”que nunca harán carrera’’.  Además, emplea un antecedente histórico de los siglos XVII y XVIII. Tras explicar lo que sucedió en los siglos que se mencionó anteriormente, hace una conjetura: ”…para encontrar alguna forma de creer en algo, de salvarse o, al menos, de pasar la tarde.”

Umbral cierra la columna con una reafirmación de todo lo que argumentó en la tesis y la cadena argumentativa. Aquí también se puede ver que el autor utiliza ejemplos ficticios como por ejemplo cuando menciona al vacío místico y a la imagen teológica o mitológica del limbo.

Se puede notar que el autor utiliza un tono propio al desarrollar su columna y tiene una capacidad expresiva muy culta. Emplea palabras muy elegantes y ejemplos reales o ficticios llamativos. Además, crea una complicidad y familiaridad con sus lectores.

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